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Cómo fue nuestro Sónar 2013

Otro año y otra edición del Sónar. Y ya van 20 desde que este festival de “música avanzada y new media art” lleva celebrándose. La vanguardia internacional de la música electrónica (entiéndase como un término genérico) se cita durante la tercera semana de Junio cada año en Barcelona para presentar novedades y marcar tendencia. Y nosotros, fieles a nuestra religión, nos cogemos unos días para ir allí y tocarlo. Este año, también.

No pretendemos hacer una crítica concisa sobre actuaciones, sesiones y performances. Para ello ya están los magazines molones. Lo nuestro es más un relato personal rápido de lo vivido. Un post para poder leer dentro de unos años y recordar los detalles. Ahí va:

C. TanganaSonar Dome 13:30 de la mañana del jueves y C. Tangana en el escenario del nuevo recinto del Sonar Día (antes ubicado en MACBA). Sonido flojo y no tanta gente pero mucha actitud de los 2 MC (el propio Tangana y Jerv.agz) y un Fabianni que se rallaba con los técnicos cuando estos no eran capaces de arreglar los problemas sonoros. Una especie de warm up y reencuentro para nosotros. Estaban los chicos de Oreka, PostClub, Chelis, Jöel Naiz, Kigo,  etc… Aunque seguramente no fuera su mejor bolo, nosostros nos quedamos satisfechos de ver en vivo la mejor producción de rap estatal de los últimos tiempos. Salida relámpago para saquear un buffet japonés y vuelta al ruedo con un Gold Panda que ponía a bailar en pleno ataque solar a todos los congregados con ese Glitch lleno de referencias sonoras asiáticas. Nos dejó demasiado arriba como para bajar otra vez. De ahí que saliéramos corriendo de Sebastien Tellier y su egocentrismo bizarro. Vale que tiene canciones muy respetables, pero también maneja un repertorio de temas que pululan al rededor de esa delgada linea ubicada entre lo experimental y lo aburrido. Menos mal que Mykki Blanco y su show “sacado de los huevos” como decía nuestro amigo Martin nos ayudó a olvidar al francés rápidamente. Quizás no tenga producciones muy bestias pero este chico es sincero con su propuesta. Sin especulación alguna y tal como es: crudo. Muy bien Mykki. Y con mucho más que decir que un Lindstrom y un Todd Terje que parecían estar pinchando música para un circo. Dos nombres reputados, de acuerdo, pero un rollo new-disco y housero facilón que fue imposible digerir, a no ser que fueras sueco, estuvieras enseñando pechote, sin zapatillas y te hubieras bebido 6 litros de cerveza. Infumable la representación más nórdica del festival. (Aunque a decir verdad, entre nosotros hay alguna opinión contrapuesta: lo de Todd y Lindstron sonaba divertido y amigable para algunos, aunque es cierto que teníamos la mente puesta ya en la noche; quizás no era el momento)

Mykki BlancoLa noche prometía. En el Apolo a partir de media noche con Surgeon y Jackmaster como cabezas de cartel y con invitados especiales como Oneman, Krystal Klear, Blawan, Rustie, Spencer, Deadboy y Redinho. A destacar la sesión épica de Jackmaster (todo el mundo hablaba de ello al día siguiente en el recinto del Sónar), el techno pesado de Blawan (a pesar de los problemas técnicos que no le dejaron disfrutar) y un Rustie que tiró de bass, rap y trap para poner la sala patas arriba con beats imposibles. El detalle de la noche fue haber conocido y charlado un rato con Skrillex que andaba por allí checkeando la fiesta organizada por los chicos de Numbers. Su música es digna de debate pero os diremos que el tío es más majo que las pesetas.

BeGunEl viernes lo empezamos condicionados por un primer día/noche que dio mucho de sí. A las 14:00 ya estábamos allí para ver a un BeGun que nos tiene hipnotizados desde que publicó su primer EP, San Francisco, allá por Enero. Dos horas de sesión que dio lugar para un poco de todo: oscuros bajos, house luminoso, glitch y pop bailable. Huimos del concierto de La Bien Querida (que alguien nos explique cómo termina esta banda en un Sónar) para ver unos sorprendentes ZA! Pareja de músicos que con una batería, una trompeta y mucha imaginación son capaces de improvisar y generar bucles de ritmos y melodías que terminan extasiando al personal. Una propuesta que dista muchísimo del típico show previsible y aburrido que la mayoría de los grupos emulan por inercia. A veces, salir de la lógica resulta doloroso pero el resultado puede ser cualitativamente mejor. Desde el Sonar Hall al Sonar Dome a ver un despropósito musical en riguroso directo. DZA desde Rusia se resumen como una batería de productos pirotécnicos que hacen ruido y arrojan luz. Y ya. Porque, sinceramente, nos importa más bien poco que apliques efectillos digitales baratos a los temas (mal escogidos por cierto) con el mando de la Wii o la consola de la Play Station. A los rusos quizás les vaya el rollo. A nosotros no. Aprovechamos para acercarnos a la zona Pro donde la organización había creado un espacio de networking para el sector relacionado con la música. Exposiciones, stands, conferencias, charlas, hack-labs, etc… para aprender y establecer vínculos profesionales y comerciales entre los interesados. Un espacio paralelo que convive con la zona ociosa del festival dotando valor añadido e imagen positiva al propio evento. Volvimos al ruedo para ver a unos Foreign Beggars que tiraron de bajos, rap y dubstep para sacar esa negrura que todos tenemos dentro. Un sobresaliente a una actuación con carácter. A pesar de nos ser americanos dominan con maestría aquello del entertainment. Turno de Bruna en el Dome para observar que un comienzo aparatoso no debe condicionar tu set. Eso sí, para qué están las pruebas de sonido? El chaval lo sufrió desde el comienzo con numerosos problemas técnicos con su cacharrería pero el público empatizó rápido con el local y en cuestión de minutos aquello era lo que debía ser: una dancefllor llena de gente bailando. Y quizás lo mejor del día vino a última hora con un DJ set de unos Modeselektor que fueron lo mejor de la pasada edición. Un Siriusmo que no estaba en la programación oficial hizo el warm-up  y después lo berlineses lo rompieron completamente. Todo el Village lleno de gente bailando con un Techno selecto que sólo ellos manejan. Y ante todo, lo mejor de esta pareja reside en su actitud divertida y relajada. Los primeros en pasarlo bien siempre son ellos mismos. Sin un alter ego sobre el escenario. Estamos seguros de que Modeselektor son así en cualquier situación. Sin caretas ante su público.

ModeselektorTocaba estrenar la Fira II con una noche que implicaba renunciar a muchas cosa buenas ya que era imposible presenciar todo. Comenzamos con un Alizzz que aunque no congregó a muchos en el Lab, tiró de perlas sonoras locales. No sabemos si el de Arkestra se quedó a gusto, nosotros sí. Kraftwerk son para muchos el comienzo de la electrónica moderna. Como una especie de abuelos. Su set fue lo que tenía que ser: muy visual, austero, contundente y largo. No se puede esperar de ellos que pongan a perrear a los allí congregados. Así que a pesar de poder resultar aburridos a más de uno, diremos que lo hicieron bien, su radioaktivity sonó a 2013, potente y actualizado. En el mismo escenario llegaba el turno del hype Baauer. Un repertorio intenso de rap y trap lleno de bajas frecuencias para entrar en calor al modo americano. Mientras tanto, decidimos echar un ojo al siempre elegante Nicholas Jaar que abarrotaba el escenario central, sobrio, contundente y con mucha mano, la gente directamente lo amaba y era mucho más público de lo que podíamos esperar, muy bien. Un precalentamiento para atacar el plato fuerte de la noche: Major Lazer.  Sabéis de nuestra devoción por Diplo, y una vez más hemos tenido la oportunidad de comprobar en directo que este señor sabe lo que hace. Sabe de música y sabe de negocios, y el resultado es un producto bien pulido que el público adora. Temas diseñados para romper las pistas de baile acompañados por animadores de LA, bailarinas de Kingston y un Diplo exultante. El Sónar casi se rompe durante esos 90 minutos. No nos importaría repetir. Maja Jane Coles fue más lineal en el Pub, con recursos estándares que resultaban efectistas. Si te vale, úsalo. Pero no pasarás al recuerdo colectivo. Nos perdimos a Oneman (lo vimos el dia anterior en Apolo) y un Karenn del que todo el mundo hablaba bien, pero ya que Skrillex y su EDM pasaban por Barcelona y no podíamos perder la ocasión de verlo (en realidad caímos allí antes de lo esperado). Hay que degustar primero para opinar después. La conclusión es sencilla: un montaje espectacular para un repertorio de dubstep y electro mainstream (del malo vaya) que se repetía en bucle infinito: intro+progresión+subidón (aqui es cuando la peña grita y levanta las manos)+ distensión. Estar así durante 90 minutos fue divertido pero de ahí a decir que fue algo bueno hay mucha mucha distancia. En definitiva, el show de Skrillex es completamente prescindible, aunque resultó interesante. No así el de Diplo. Que a pesar de ser americano y ciertamente comercial, sabe distinguir el grano de la paja. Los últimos 90 minuto fueron suyos en el escenario grande. Y a pesar de que Richie Hawtin y Derrick May estaban dando el coñazo con su 4×4 en los otros dos escenarios, lo de Diplo fue un éxtasis colectivo. Nos sentimos como pez en el agua. Y allí seguiríamos todavía. Forever Diplo!

TNGHTEn el tercer día de festival no fuimos capaces de llegar al recinto antes de las 18:00. Lo intentamos pero la noche previa nos confundió profundamente. Y así fue que nos perdimos Chromatics y llegamos tan solo para ver a una Mary Anne Hobbs en claro rumbo descendente mientras pinchaba reggae y roots. Raro ver a la rubia “de tranqui” con lo que le gusta a ella el ajetreo. Aluna George son otro hype de redes sociales y la BBC Radio 1. Quizás muy poppies para un sábado tarde en el Sónar. Tras tres temas de prueba salimos corriendo de allí. Darkstar estaba creando una atmósfera oscurantista que te atrapa fácilmente y queríamos probar un poco. Electrónica lisérgica que altera el sentido del tiempo. Ideal para los más experimentales y menos fiesteros. Para los segundos Krystal Klear estaba recreando un set poco arriesgado a base de Disco y House. El hecho es que una sala repleta bailaba con su selección musical, pero hay que decir que especuló con una sesión pensada para contentar a un público mayoritario, de manera que a uno le surge la duda de si el londinense fue sincero consigo mismo. Sea lo que sea, llegaba la hora de rematar el Sónar Día con un TNGHT que lo bordó a pesar de la imagen lamentable que dio Hudson Mohawke. Prepotente y borracho (mala combinación) desde el comienzo. Menos mal que Lunice aporta humor desenfadado al show… En cualquier caso, y a pesar de una interminable intro de casi 10 minutos, concatenaron una batería de temas que nos dejo con el culo torcido. Canciones publicadas en su EP y otras que aún no han visto la luz, para poner el Sonar Dome patas arriba, en un final épico que recordaremos en mucho tiempo.

KraftwerkEl Sónar Noche fue menos atractivo que el Viernes, pero Delorean, George Fitzgerald, Melé o Skream eran un reclamo importante. Eso sí, tras una parada en un “chino para chinos” donde nos pusimos macarenos (los langostinos hay que rebozarlos sin cascara!). Delorean son una banda contrastada que saben perfectamente cómo montar una fiesta. Y así lo hicieron una vez más. El público agradeció su propuesta fiestera de formato clásico (lo decimos por aquellos de que son guitarra, bajo, teclado y batería) con algunos de los nuevos temas que van a publicar próximamente. Además, jugaban en casa y eso siempre cuenta a favor. Lo de Melé fue bastante bestia. Drops gordos y remixes épicos de rap, trap, dubstep y deep house que nos sacaron más de una sonrisa. En cambio, George Fitzgerald fue menos destacable. La suya fue una sesión bien hecha, sin punto débil alguno pero demasiado lineal. Perfecta si lo que buscas es un house continuado y sin muchas florituras. Los 2manydjs fueron menos aburridos que éste ofreciendo un a sesión ecléctica acompañada de unas visuales divertidas. Versiones de TNGHT, remixes de bakalao o temas de Disclosure. Estos belgas elegantes lo saben hacer muy bien. Lo de Justice en el Pub, fue impersonal para algunos, más que suficiente para otros. Parecía que la sesión estuviera pregrabada por otro y ellos solo se limitaran a reproducir. Si nos dicen que en vez de Justice eran Los Zombie KIds, nos lo creemos. Y poner dos temas de soul clásico para cerrar nos hizo mucha gracia. Si te va el rollo vete al Funtastic en Benidorm! Menos mal que Skream sacó lo mejor de sí mismo para gestionar 60 minutos de pura zapatilla al estilo británico más crudo. Se nota que es de Croydon. Gracias Skream por seguir dando guerra a pesar de no haber pinchado ni un solo tema de Dubstep. Y un clásico del Sónar para cerrar la noche en este escenario: Laurent Garnier. El francés habrá pinchado 73 veces en el Sónar, y como seguramente lo podamos ver en 2014, 2015 y hasta en 2045, pues le hicimos un feo para visitar a Luciano en el escenario grande. Techno puro y limpio, sin defectos. Aunque esto no es para nosotros. Lineal y algo aburrido, una vez más. Cardopusher, en cambio iba rápido como el viento, pero las cartas ya estaban echadas. Hora de desayunar algo y buscar nuestras camas.

Como reflexión general, a alguno de nosotros se le queda la sensación de que el sonido actual está claramente dibujado por las lineas de lo que se hace entre el nuevo rollo británico y algunas pinceladas de dubstep y trap yanki, como si derepente la electrónica se hubiese uniformado un poco. El Sónar ha sido una muestra de ello, aunque haya sabido mantener ese alma de techno más clásico, sobre todo en su cierre del sábado noche. En cualquier caso, nuestro espíritu este año ha sido más fiestero que explorador y para ello el menú ha sido más que adecuado. Nos queda la penita de no haber descubierto alguna perla, que probablemente haya habido entre los artistas más locales o menos conocidos, pero la marea te conduce en espacios tan grandes.

Ya queda menos para la edición del año que viene, a la que también iremos sin dudarlo para vivir nuestro propio Sónar 2014. Mientras tanto, seguimos!

Ni Mu

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