Cómo hacer de un festi algo dificil de soportar o por qué no volveré al BBK Live

Vale, diremos antes de nada que en este blog desde hace tiempo se habla más de eventos electrónicos que de festivales más al uso y por tanto esto pueda afectar a nuestro juicio. Somos humanos y a veces nos dejamos llevar por viejas pasiones, en este caso el influjo de Radiohead hackeó mi cerebro hace meses para caer en la trampa de comprar todo un abono cuando apenas unos pocos nombres se conocían para el BBk Live de 2012. Lastrado por otra ocasión fallida de verles hace cosa de 3 años y a sabiendas de que los festivales son “lo que son” decidí darle una oprtunidad al BBK por las buenas experiencias vividas hace 2-3 años. Sería otra visita a un festival bien organizado, con un tamaño importante pero con una trayectoria con cierto criterio entre el indie, el rock y las cabezas de cartel con tirón.

1. El cartel.  Trazos de todos los colores ordenados casi al azar y en ocasiones al revés de toda lógica. El sábado es el día flojo y el jueves (?) el gordo en este festival. ¿Será una medida para evitar el colapso? Resulta extraño tener un tercer día de festival en el que el público más musiquero y festivalero no se fía de los cabezas de cartel (Garbage y Keane) hasta el punto de cubrir un menor aforo que los días precedentes. Entre las 18:00 y las 21:00 de la noche se programan las bandas más sustanciosas para el público musicalmente más inquieto y posteriormente quedas a merced de la masa en un único escenario central al estilo inglés (Donningtong etc) donde no hay alternativa. Cuando culmina el plato fuerte apenas 2 0 3 opciones resisten hasta la madrugada, con una pequeña parte dedicada a la electrónica y francamente desaprovechada, como el caso de un solitario James Murphy en el escenario 3. Un hombre con la capacidad de hacer bailar al Madison Square Garden abarrotado merece algo más que un escenario próximo a las rocas y del tamaño del que ponen en Karmengo Jaiak. El viernes y Sábado la diversión nocturna es todavia más escasa que el jueves, más allá de las 2:30 es cosa de la carpa Vodafone y de cualitativamente pobres propuestas.  Montado de atrás para delante.

2. La organización: A pesar de algunas críticas es impresionante la labor organziativa de este festival. Habiendo estado en muchos de ellos es sorprendente que todo funcione fluidamente, que los accesos esten bien medidos, las zonas de esparicmiento y comidas sean muy importantes, las barras en general esten ubicadas de forma bastante accesible (los camareros son tema aparte) y sin excesos de cola (si tenemos en cuenta que compartimos espacio con 39.000 pollos más) y todo esto además se pueda dar en la punta de un monte con acceso rodado en transporte público. Esto último es probablemente lo más impresionante, comprendiendo que en momentos de overbooking haya habido colas de más de una hora el acceso al festi desde dos zonas de la ciudad, la vuelta desde Kobetamendi en lanzaderas es apabullante. Con buses traidos desde otras comunidades y con los evidentes problemas de accesibilidad de un monte sin acceso de vehiculos privados es una locura que esto funcione. ¿Entonces? porque hablo de la organización como un problema?  Porque precisamente es el punto fuerte, es lo que demuestra que efectivamente la apuesta del festival es la de poder albergar a 40000 personas por día, sin prestar demasiada atención a que una vez en Kobetamendi vayas a recibir la dosis de música por la que has pagado. Es, grosso modo, como cuando en Anoeta te traen a Bruce Sringsteen, ves la movida más organizada del año en tu ciudad, logisticamente implecable y también en cuanto a seguridad y te das cuenta de que has caido en una trampa, tu que ibas a hacer el indie por ahi, estas en la gran masa.

3. El sonido. ¿Un impresionante escenario, probablemente el mayor del Estado con una gigantesca explanada frente a el y grandes bandas que lo pueblan y no le meten chicha? El sonido del escenario principal era insuficiente teniendo en cuenta que por estadistica es muy probable que no puedas estar entre las primeras 50 filas y en el centro. Por tanto, ¿por qué apenas había torres auxiliares que extendiesen el sonido? La sensación de escuchar los bajos y bombos por encima de todo era insoportable, una pena. Por contra los escenarios menores podían escucharse desde cualquier lugar, a James Murphy se le oía desde los autobuses según nos cuentan.

En definitvia estos tres factores hacen que te encuentres en una ecuación sencilla si es que eres una persona con más de 25 años y lo tuyo no es apuntarte a todos los festivales. Teniendo que elegir entre las alternativas musicales del año y sabiendo que vas a pasar varias horas moviendote a duras penas entre la masa, escuchando mal y no encontrando un criterio que guie el cartel, es un festival demasiado pequeño para ser tan grande. Es decir, no cabemos todos, no hay cartel suficiente, no hay apuesta por otras opciones musicales más allá de las 2:30 de la mañana y la consecuencia es que te sientes mal, resulta duro no poder encontrar tu txoko con un grupo joyita o tener que estar 3 horas sin beber ni poder ir al baño, para a cambio encontrarte dos o tres cabezas de cartel mal acompañados. Con todos mis respetos y reconociendo que Last Tour International hace un trabajo impresionante (y rentable, se supone) el festival no es para mi, ni para muchos que como yo han comentado cosas similares estos días.

En lo musical poco que decir, quizás que a pesar de todo Radiohead es casi suficiente para llenarte el cartel ellos solitos. Sin haber concedido un concierto legendario superan con creces a la mayor parte de propuestas del pop-rock o incluso indie actual con una colección de canciones en la que pueden permitirse no hacer concesiones y atacar con sus últimos dos discos más electrónicos mientras dejan algunos de los más variopintos temas de su discografía par el deleite de los más acérrimos. Cualitativamente implecables, entregados sin excesos, ofrecieron un concierto en el que los momentos “pelos de punta” apenas aparecieron y aún así poco puedes cuestionarles, mantienen la personalidad y su evolución es de agradecer, no tendría sentido ver un concierto retrospectivo cuando siguen vivos. Four Tet abrió para ellos con bastante poco acierto, las reminiscencias de techno oscuro y minimalista dificilmente podían cuadrar con los ávidos fans del Radiohead más clásico. Radiohead te salvan un día entero, al igual que probablemente The Cure, aunque personalmente me aburriese bastante pero eso no es culpa de Mr Smith. Hubo por ahi varios conciertos a destacar, incluso la gente flipó con Vetusta que por aquí nos gustan más bien poco, pero como digo era dificil quedar ubicado en una buena serie de conciertos seguidos, este post tampoco es una crónica de lo escuchado sino más bien un relato de un individuo sobrepasado por la masa. Para saber más, hay buenas crónicas en otros blogs (1, 23 y sobre todo Hipersónica) que hablan de buenos y divertidos momentos. Estar preocupado por como o a donde moverte, perdido sin alternativas a partir de una hora o cansado de esperar a que la gente se disperse es demasiado para un fin de semana de disfrute. en todo caso, es un excelente festival… para otros.

3 comentarios en “Cómo hacer de un festi algo dificil de soportar o por qué no volveré al BBK Live

  1. Estoy de acuero en casi todos los aspectos, pero añadiría un punto que personalmente me ha molestado mucho: la basura.

    El festival tiene sus pros y sus contras, como bien comentas, pero el tema de la basura hace flaco favor en llevarte un buen recuerdo del festival.

    Lo primero, sin entrar en el debate, creo que el aforo está desorbitado para un recinto del tamaño de Kobetamendi. En las horas de los conciertos de los cabeza de cartel la presión de la masa de gente agobia muchísimo. Hay colas infitnitas para mear, no ves casi el suelo y además no hay casi donde sentarse.

    Si a todo esto le añadimos que no hay practicamente una sola basura en todo el recinto (exceptuando un par de contenedores en una esquina), la situación se hace crítica. No ves, casi no respiras, no oyes la música, y encima solo pisas mierdad por todas partes (y olvídate de sentarte, todo esta lleno de mierda).

    Sé que gestionar la basura de 40000 personas es muy dificil, pero también lo es de sus orines. Evidentemente, en los puntos álgidos del festival es inevitable que la gente tire las cosas al suelo, pero lo que no puede ser es que a las 2 de la noche Kobetamendi sea un vertedero.

    Si el BBK live quiere hacer una verdadera apuesta por ser un Green Festival, tiene que mejorar mucho la gestión de los residuos (basos reutilizables, papeleras por todas partes, puntos de tirar mierda…). Hoy en día creo que no es tan díficil buscar una solución que minimize la mierda acumulada bajo los pies de la multitud.

  2. Totalmente de acuerdo, no le he prestado atención en el post pero es cierto que la todo el suelo era basura. De hecho en un rato que conseguimos sentarnos en unas sillas nos preguntábamos cómo lo limpiarían y cuanto podrían tardar para tenerlo semilimpio para el siguiente día.
    Una barbaridad de residuos!

    Sobre el aforo, creo que no es desorbitado si te preocupas por mantenerlo separado en diferentes zonas, aunque quizás si que esté en el límite máximo.

  3. Si, quizás desorbitado sea mucho decir, pero la gran masa agobia mucho.

    Lo del tiempo de limpieza, yo pensé lo mismo: cuanta gente trabajará a mano para limpiar todo de un día a otro. Mucho curro…

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