Stubnitz

Cómo cargarte un festival en 5 pasos

A veces la diferencia entre el éxito y el fracaso es tan pequeña que se nos puede olvidar que la dichosa línea sigue existiendo. Hacer las cosas bien y que el resultado sea victorioso depende de factores que no controlamos pero, sobretodo, depende de un trabajo previo en el que se invierte energía, tiempo y conocimiento. También puede ocurrir que a pesar del trabajo bien hecho, el resultado sea desastroso debido a esos factores impredecibles. Pero lo que es indiscutible es que nunca obtendrás un desenlace satisfactorio si tu estrategia (ahora desengranamos mejor el concepto) no está previamente diseñada y meditada; nunca debes permitir que esos factores azarosos sean las que determinen el resultado final debido a que has dejado demasiados cabos sin atar. Y parece que esta es la gran lección que el Bloc Festival ha aprendido en esta última edición de 2012 en Londres. Estuvimos allí y nos apetece compartir algunas reflexiones a las que hemos llegado y que podríamos resumir como “los 5 pasos para cargarte un festival”.

1. Falsas expectativas.

Definitivamente, jugar a crear expectativas por una simple cuestión comercial es peligroso. La humildad también puede darse a través de la calidad de los contenidos, una labor comunicativa efectiva y el prestigio ya adquirido. Últimamente todos en el ámbito personal y profesional jugamos a ser lo que no somos. E internet nos lo pone más fácil que nunca. ¿Qué sentido tiene vender algo que no se corresponde con la realidad? Por qué todas entramos en ese juego facilón de mostrar a nuestros amigos en Facebook, a nuestros followers en Twitter o a nuestros lectores de blogs que somos maravillosos y que hacemos cosas insuperablemente interesantes? ¿Acaso pensamos que los demás no se percatarán de que no todo es tal y como lo estamos revelando? Deducimos que no confiamos en nuestra realidad física, la terrenal, y que no estamos satisfechos con ella. Necesitamos proyectar nuestras carencias a través de las redes digitales y crear ese falso producto que genera expectativas ficticias en los receptores de nuestro mensaje. Menos mal que la realidad offline sigue existiendo y es la que juzga legítimamente qué es verdadero y que no. Es importante y necesario seguir sintiendo los pies sobre la tierra.

El director del Bloc Festival, Alex Benson, era entrevistado por el medio The Ransom Note pocos días antes del evento que terminó en cancelación debido a un overbooking notorio, una logística desastrosa y una previsión desacertada. Los altercados y policía se convirtieron en protagonistas. Aunque la entrevista está en inglés, merece la pena leerlo rápidamente y reírse, a posteriori, de la idea completamente inconexa con la realidad que este señor tenía sobre el festival que estaba organizando. Aquí no vamos a especular si Alex era consciente de la gran farsa que estaba vendiendo a los medios o no. El resultado habla por sí solo. Lean esta crónica y esta noticia de Playground o esta otra noticia de Music Feeds que se han escrito tras el festival y que dan una idea detallada de lo acontecido allí. Generar falsas expectativas le ha salido muy caro a Alex.

2. Ubicación equivocada.

No somos precisamente defensores de los sitios monos. Sinceramente, creemos que lo bonito a veces riñe con lo genuino. El fenómeno de los pequeños negocios que han sido reformados tratando de convertirse en lugares cool y que abundan en nuestra calles donostiarras son un claro ejemplo de que lo genuino se puede descuidar cuando damos paso a criterios sólo estéticos. Olvidar el origen del porqué de algo es un error mayúsculo que puede derivar fácilmente en fracaso.

Y el Bloc Festival también se ha descuidado al seleccionar la ubicación para su actividad en esta primera edición londinense. El formato que hasta ahora había funcionado perfectamente en Bristol se ha trasladado este año y por primera vez a Londres tratando de convertirse en un espectáculo auténtico y especial en lo que al emplazamiento se refiere. La organización ha tratado con la entidad London Pleasure Gardens que es la que gestiona el espacio. Un lugar que podrá servir como recinto ferial para muchas cosas como un circo o un parque de atracciones pero no para un festival de música de estas características. Un lugar que a priori resultaba atractivo se tradujo en incomodidades de todo tipo. Alguien olvidó estudiar y analizar qué características ubicacionales, físicas y distribucionales debe tener un festival cualquiera de esta envergadura. Este detallado artículo del medio The Quietus recoge información concreta y critica que el London Pleasure Gardens ya era un recinto inapropiado antes de celebrar el Bloc.

3. Infraestructura desatendida.

Quizás estemos obsesionados con el sistema de sonido del Sónar, con lo fácil que funcionan sus barras y sus métodos de control en las entradas y salidas de sus recintos o con el rápido sistema de transporte que articulan cada edición. Seguramente sí. Pero resulta obvio que tras 18 años funcionando y una internacionalización exitosa (Tokyo, Sao Paulo, Ciudad del Cabo,…) Sónar maneja un know-how que se traduce en un valor añadido que a su vez convierte el propio festival en “mejor” para el usuario. Se nos ocurre que la idea de que el Sónar pueda vender sus servicios como asesor en el ámbito de la producción de festivales es una nueva linea de negocio que deberían explorar. Se harían de oro.

Y su primer cliente debería de ser precisamente el Bloc Festival. Cerveza caliente desde primera hora en la ciudad más cervecera del planeta, colas de hasta 6 horas para entrar al recinto debido a la falta de personal y medios para checkear a los usuarios, medios de transporte mínimos (ver vídeo de cómo la gente se peleaba por un autobús en la salida) y un soundsystem mediocre que nunca nos hizo vibrar. Además, entre los distintos escenarios que componían el recinto, había un buque de guerra, Stubnitz, que perteneció a la República Democrática Alemana y que habían acondicionado para celebrar diferentes espectáculos y sesiones a bordo. Una auténtica máquina del demonio que estaba perfectamente diseñada para hacerte pupa. Imaginad toneladas de hierro en forma de vigas, remaches y tornillos con cientos de personas bebidas y drogadas bailando hasta muy tarde. Divertido y peligroso al mismo nivel.

En definitiva, el responsable de producción debería de cambiar de oficio y dedicarse a otras cosas menos ambiciosas…

4. Tiempo malo, como siempre en Londres.

Programar un festival outdoor en Londres es como jugar al Euromillones. Pierdes siempre! Te jugarías tu dinero y prestigio a una sola carta? Y con históricos del tiempo que juegan en tu contra? Efectivamente, llovió y mucho. Y lo que al principio era tierra bajo tus pies se convirtió en charcas y barrizal demasiado pronto. Como un miembro de nuestra expedición dijo: no hay barrizal como el de Londres. Y le damos toda la razón tras comprobar la intensidad con la que llueve y la facilidad con la que el lodo se apodera del suelo. Una inconsciencia más por parte de la organización.

5. Previsión desastrosa.

Siendo mínimamente inteligentes, y siendo conscientes de su propio mensaje ambicioso que se podía resumir como “la vamos a petar”, podían haber calculado que en consecuencia, la gente iba a acudir en masa y con ganas de pasarlo intensamente bien. No tener esa visión integral de lo que está sucediendo antes, y puede suceder después, es de suspenso como promotor y gestor de un evento comercial como éste. Y no tener los recursos disponibles para afrontar un escenario peor de lo esperado (llámese tener un plan B) es de ingenuo e irresponsable al mismo tiempo. ¿Para qué tienes establecidos diversos canales de comunicación (Facebook, Twitter, web,…) con tus “clientes” que te permiten obtener información cualitativa y cuantitativa de valor? La gente esperaba mucho de este festival que se desvirgaba en Londres en un año especial donde las Olimpiadas lo ponen en el centro de las miradas del resto del mundo y lo que podía haber sido una consolidación próspera se ha convertido en la más absoluta destrucción de una marca y de un evento. Lo que podía convertirse en una referencia británica de la escena electrónica se ha convertido en una especie de manual del “como no organizar un festival”. Bloc murió el viernes noche y no volverá jamás. Esperemos que los siguientes en animarse a promover un evento parecido tengan en cuenta nuestros humildes consejos. Mientras tanto, nos dedicaremos a buscar formatos más pequeños que nunca fallan.

** Última actualización [12 de Julio]: noticia en Playground confirmando que Bloc Festival ha entrado en concurso de acreedores.

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