Sónar 2011 – Crónica

Podeís ver en esta foto de la derecha que ya tenemos en nuestras manos el abono del Sónar de 2012. No nos hace falta esperar, especular y decidir si la edición del próximo año iremos o no. Tenemos muy claro que el Sónar es un must en el circuito festivalero y musical anual. Y lo tenemos claro porque esta pasada edición ha sido una experiencia inolvidable que nos ha hecho muy felices por unos dias. Lo contamos por partes:

Aunque desde el martes noche ya estábamos allí, el festival empezó el jueves por la mañana en el recinto habilitado para ello en el MACBA donde se situan los 4 escenarios del Sónar Día. Perdimos la virginidad festivalera con Toro y Moi. Y la verdad es que no fue el mejor sexo de nuestra vida. Bastante lineal de comienzo a fin exceptuando el pequeño subidón debido a un par de hits que manejan. Sin pena ni gloria vaya. Menos mal que de seguido empezaron a dar guerra Poirier feat. Boogat a base de ritmos tropicales, cumbia y muchos bajos. Todo mejoró a partir de ahí. Y si Ninja Tune records estuvo presente toda la tarde con su elenco de artistas, fue Eskmo el que marcó la diferencia. Ritmos extra lentos y unos sonidos graves muy característicos a los que añadía todo tipo de ruidos manuales con botellas, plásticos o cajas de cerveza además de su voz, claro. Memorable ver a un gentio bailando lentito…

Y por la noche nada mejor que acercarse a la mítica Razz. Mucha gente viendo a los Bloody Beetrots Death Crew 77 en la sala principal pero nosotros a lo nuestro en la sala Lolita. Además, podremos ver a los italianos en el Big Festival de Biarritz en Julio, así que no era una opción no ver a un par de pesos pesados de la escena UK funky como Ben UFO o Girl Unit. Maja sudada la que nos pegamos desde el minuto uno. Y eso que estamos acostumbrados a calores veraniegos como habitantes de la europa sureña que somos; imaginad si fueramos finlandeses…

El viernes fue un dia de botellines de agua. Pero intenso desde el comienzo con Zinc haciendo menear el culo a todo el que se encontraba a menos de 1 km a la redonda. En el mismo escenario una Katy B en formato instrumental dejó mucho que desear. Hay que ofrecer algo realmente arrollador si pretendes convencer a fanáticos y seguidores de bajos gordos a base de trompetas… Menos mal que la propuesta experimental de oOoOO empezaba casi al mismo tiempo y nos permitió recuperar la sonrisa. Y quedaba lo mejor del día con un Holy Other super íntimo que nos llegó al corazón y un Four Tet que volvió a demostrar que es capaz de controlar los tempos de sus sesiones de manera perfecta de comienzo a fin. Una fiesta en mayúsculas. Kieran Hebden es, definitivamente, un genio.

Y llegamos al sónar noche para disfruar de Cut Copy. Un directo muy bien ejecutado con esos hits que los han convertido en un grupo gay-friendly que lo peta pero que no tiene nada reseñable que decir en directo. Y llegó una de las sorpresas de la noche con un Munchi que le dió duro al moombahton mientras el escenario grande se llenaba para ver a MIA. Creo que a todos nos dió pena que le cortaran la sesión al holandés de origen latino. Además, fue un poco cortapedos tener que esperar 30 min a que la tamil saliera a tocar. No sonaba del todo bien y no nos pareció un directo sorprendente como dicen que fueron sus recientes actuaciones en Madrid y Barcelona el pasado otoño. Huimos a Dizzie Rascal por el que no teníamos especial interés pero que nos sorprendió para bien. Dos niggas con caracter siempre saben hacer una buena fiesta. Tras el momento hiphopero de la noche, llegó el momento de Scuba y su propuesta más austera y elegante. Sin ostentar y con mucha humildad, dió una lección de cómo ubicarse en ese downtempo que lo han hecho un productor respetado de la escena británica. Nada que ver con Steve Aoki, el californiano de origen asiático que se encuentra en la cresta de la ola en este momento de su trayectoria artística. Una muchedumbre esperaba su set como lluvia de Mayo. Y la verdad es que aunque su propuesta es más bien básica y grosera, funciona. El 4X4 siempre hace que la gente mueva el esqueleto. Aphex Twin empezó en el escenario principal con la clara intención de volvernos loc@s a tod@sa base de visuales enfermizas y sonidos arrítmicos que eran como un peyote sonoro. El irlandés está crazy. Aunque más crazy están la pareja que integran Die Antword. Dos sudafricanos que se han quedado así de pasados tras esnifar cola y tomar anfetamina en dosis semiletales durante demasiado tiempo. Dos tronados que nos invitaron a irnos a casa a dormirla.

El sábado fue de menos a más. Downliners Sekt nos dejaron un feeling muy positivo con sus sonidos evolventes a medias entre el dubstep y el chill out. Made in Catalunya por cierto. Pero si hay que hablar de feelings, debemos hablar de Apparat y su propuesta en formato banda. Le sobraron segundos para ponernos los pelos de punta. Arcadia es un tema que te invita a llorar. A llorar de felicidad al escuchar algo tan sutil, tan hermoso. Indescriptible. Cuando el germano acabó, subimos al village a pasar un buen rato con Sith y David M y su grime. Dos chicos que ya conocemos a raíz de su participación en el C.A.L.O.R. del pasado año en Le Bukowski. Pusieron el stage patas arriba. Para terminar el día, nos acercamos a ver a Actress. Situado sobre el escenario en una calculada oscuridad y con un sombrero vietnamita en la cabeza, el inglés debió de, por lo menos, agrietar toda la estructura del CCCB con esos graves tan bestias. Dicen por ahí que lo mejor del festival. Y creo que podemos suscribirlo.

La noche se avecinaba intensa con el cartel que había y tras la incorporación de dos fichajes estrella venidos desde Donostia. Y asi fue. El gran error fue perderse a un Chris Cunningham que con su show audiovisual sólo creó amores y desamores, sin termino medio. Una Janelle Monae empezó a hacernos menear las caderas con un concierto que no sabemos hasta que punto se adecua al “concepto sónar”. De todas formas, vimos como la gente entendía y compartía con entusiasmo lo que la americana proponía. Lo de Underworld fue como viajar 20 años al pasado y encontrarte ante ese concepto de fiesta ravera noventera caduca basada en un 4×4 simplón. Tal y como decía le113, y sin querer faltar el respeto al grupo británico, cualquiera puede hacer ese sonido hoy en día con un ultraportatil. Muy aburrido. Menos mal que Buraka Som Sistema alegraron el ambiente hasta que en el main stage un Gaslamp Killer arrollador comenzó a hacer de las suyas. ¿Conoceis a alguien que mezcle Jimi Hendrix, dubstep gordo, r&b cincuentero y Radiohead en la misma sesión? Este angelino sí lo hace. O te flipa o te asusta. Y llegó la hora de los polémicos Magnetic Man y su dubstep más comercial. En ese momento nos internacionalizamos y la NiMu familia creció con la llegada de un montón de rubias septentrionales. Y durante ese concierto dimos lo mejor de nosotr@s mism@s rompiendo el dancefloor en una danza grupal que no olvidaremos jamás. De seguido llegó la hora de Jackmaster, maestro y artífice del sello escocés Numbers, con un estilo caracterizado por su clase. Un selector de grandes temas. Nos sorprendieron L-Vis 1990 y Bok Bok con su frescura a los platos y su facilidad a la hora de incrementar la calidad e intensidad de una sesión. Unos chavales con todo un futuro delante al igual que Rohe, aka Noaipre, el gallego que ya conociamos por su paso por C.A.L.O.R. y que ya avisaba momentos antes de su sesión, via Twitter, que iba todo loco. Así fue. Un derroche de energía hasta las 07:00 de la mañana. Nada mejor, tras el cierre del recinto de la Fira, que desayunarse unos bikinis, unos zumos de naranja, unas bravas y algún cafeconleche en una terraza bajo el sol mañanero en el centro barcelonés antes de meternos a la cama.

Y pensaréis que todo acabó aquí. Pues no. Porque para acabar con aquellos pocos que sobrevivimos a 3 intensos dias de lujuria musical, los chicos de Earnest Endeavours, Lucky Me y Desparrame habían organizado una fiesta-matadero en la BeCool donde los protagonistas eran Hudson Mohawke, Gaslamp Killer, Machinedrum, Lory D, K**O, The Blessings,… Es decir, una carniceria de beats dominguera en toda regla. Eso sí, fuimos con una sonrisa enorme en la boca tras una sushikada terrible en un restaurante de la zona. ¿Y qué os vamos a contar? ¿Que fue brutal? ¿Que fue épico? ¿Que la petaron? Lo fue, sí.

Y hoy, 3 dias después de volver de BCN y tras haberos hecho desayunar esta crónica, espero que entendáis algo mejor porqué no hemos dudado ni un segundo en comprarnos el bono de la siguiente edición. El Sónar es como unas gambas rebozadas del Paco Bueno o el sushi del Txubillo: una vez que lo pruebas ya no puedes parar.

by INK.

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