Ahora que han pasado las Olas

Una reflexión rápida sobre el Rompeolas y la Candidatura a Capital cultural 2016.

En NiMu nunca hemos estado totalmente en contra de la posibilidad de que Donostia sea capital en 2016, a priori es una opción que cuando comenzó a sonar parecía interesante y que después de dos años ha confirmado las peores de nuestras sospechas. No hemos visto un solo rastro de aquello que nosotros, y pensamos que no somos los únicos, entendemos como cultura de base. Las inciativas que hemos podido apreciar en este tiempo parecieron diseñadas para figurar en portada del DV y en ese sentido han podido ser un éxito absoluto, el proyecto ideológico más ambicioso por otra parte, ha quedado en ese nivel de abstracción que en muchos casos se le supone a la Cultura Contemporánea y en medio, gente como el que escribe, no ha sabido entender bien de que se trataba todo el asunto. Ingenuamente pensamos que optar a un título como este derivaría en concreción de propuestas de cara a los agenes culturales locales y por extensión, a los proyectos de espacios para el desarrollo de este tipo de actividades, soñábamos con una mayor programación de conciertos, encuentros, congresos que acercarían a nosotros todo aquello que podemos ver en ciudades con asentada trayectoria cultural, como Madrid o Barcelona por decir dos. Por contra, la democratización planteada desde el Festival Rompeolas ha sacado a la calle a miles de donostiarras que se mueven en el espectro de las músicas, comparsas, danza amateur y en general, amateurismos varios, dejando claro que la apuesta por el Low Cost era la principal característica del festejo, más allá de poder aprovechar un evento asi para abrir nuestros ojos a nuevas y atractivas propuestas. Está claro pues cual ha sido la cultura que hemos ofrecido al mundo, suponemos que los jueces lo tendrán en cuenta. Además y durante el año, cualquier evento que de por si se organiza en la ciudad o que forma parte de la programación de DonostiaKultura ha lucido un espléndido logo chillidesco, pero nada más, pura apropiación.

Cuando al inicio del segundo periplo Rompeolista se contó con nosotros para participar poniendo música en espacios atípicos, no dudamos en dar una oportunidad al asunto ya que venía acompañado de un nuevo runrun que prometía que en su segunda edición, la cosa cambiaría. Cegados por esta posibilidad algunos de nosotros y otros generadores de “cosas” más activos e interesantes, nos animamos a proponer eventos singulares que considerábamos interesantes para una ciudad como esta en el nuevo Rompeolas. Cual sería nuestra sopresa al ver que una de las propuestas era prácticamente ninguneada y posteriormente rechazada, bajo un argumento simplote como “no la han entendido” que probablemente escondía un, “no tenemos ni un puto duro para algo que no sabemos si la va a petar de votantes”. Y es que el problema radicó justamente ahi, mientras gente como Santi Eraso y toda la oficina 2016 redactaba un grandilocuente periódico en el que cualquier acepción de cultura contemporánea esaba recogida, revisada y adaptada, el Festival Rompeolas volvía a convertirse en una organización digna del departamento de Fiestas y festejos al más puro estilo Semana Grande.  Sinceramente y sin tener nada en contra de la participación ciudadana, nos parece poca cosa.

Y así, dos años después, los tejesmanejes politicos nos han concedido la posibilidad de ser Capital Europea de la Cultura y en el camino, Donostia sigue siendo Donostia, esa ciudad que entiende festejo como cultura y  no pone en cuestión su modelo, un modelo que sistematicamente expatria a creadores, margina movimientos culturales que no quieren ser de masas y supone que el ciudadano tiene suficiente con el caparazón de todo esto. Por el momento, tengo en mis manos el proyecto que se entregó en Madrid y sigo intentando leermelo, es muy, pero muy amplio y también ambicioso, quizás algo etéreo, pero desde luego no lo he visto ni vivido en estos dos años. Seguimos sin Tabakalera, con Arteleku descuartizado y con un tejido cultural disperso y desmotivado, un panorama musical que afronta su desaparición con apenas tres salas en el centro de la ciudad que dan para hacer conciertos y con la próxima desaparición del Leize Gorria (rumor que no se si se ha confirmado ya). Cuando todo esto siga asi dentro de dos años, dirán que fue culpa de Bildu o de la Santisima Trinidad, pero señores, estos dos años han sido una broma.

Esperemos que los recientes acontecimientos nos den la fuerza suficiente para aunar esfuerzos por una nueva, y probablemente pequeña, forma de Cultura en esta ciudad o que al menos, quienes lleguen tengan un plan de diferentes formas. Donostia tiene una actividad cultural que puede resultar incluso interesante, se hacen cosas y algunas hasta bien, pero es una ciudad que no da facilidades y oportunidades para que exista una generación de contenidos, de subculturas, de mezclas y de planes alternativos. Leía el otro día a un diseñador Berlinés decir que lo bueno para el arte es que una ciudad sea barata, que eso acerca y promueve que la gente haga uso de su tiempo, quizás sea solo eso. Mientras tanto rezaremos por que poltica y cultura se mezclen lo menos posible.

A darle duro al finde


Hudson Mohawke – Thunder Bay
by hudsonmohawke

2 comentarios en “Ahora que han pasado las Olas

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