Cuando las cosas se hacen bien

Parece que las primeras luces de una escena cultural renovada comienzan a visibilizarse por estas nuestras tierras. Personas, colectivos, creadores, artistas, músicos, que afrontan su actividad desde un punto de vista independiente y a su vez contemporáneo, si es que ese palabro significa algo, son cada vez más notorios dentro de las agendas culturales.

Tres iniciativas colaboran de manera importante a ese propósito, no son las únicas por supuesto, ni las primeras, pero tienen en común un vínculo con la televisión pública. En primer lugar, ETB3 desde su creación y ante la necesidad de hacer de la necesidad virtud, apostó claramente por contenidos culturales y la presencia de temas orientados a un público  joven y urbano. No significa esto que uno pinche ETB3 en la tdt y vaya a ver todo aquello que le gustaría, pero si es cierto que en muchos momentos del día, conectar con la cadena supone un oasis en medio de la cada vez más triste ventana de la TV; magazines como EtbKultura, directos de los principales grupos que han pasado por Euskal Herria o reportajes sobre temas y personajes específicos de nuestro panorama cultural, componen una programación por la que uno reza para que siga creciendo. Será de agradecer que los responsables de la cadena, sean quienen sean en lo político, sepan mantener y potenciar esa mezcla de estilos y tendencias que tan bien podrían reflejar el muestrario cultural con label.

Por otra parte, y en segundo lugar, destacar la labor diaria y sin pausa de un blog como Demode, empeñado en seguir de cerca todo aquello que es tendencia. La palabra tendencia en sí misma, no es que me haga tirar cohetes de alegría, pero entendida como “lo que está pasando” y tratándose de la cosa cultural, cobra sentido que desde un medio de comunicación público se haga un trabajo por visibilizar todas aquellas actividades e iniciativas interesantes e inspiradoras. Demode además, ha apadrinado el tercero de nuestros destacados, Orain.

Orain es, que yo recuerde, el espacio más notable que hemos podido ver en los últimos años. Una joyita tanto el lo conceptual como en su ejecución, donde a modo de magazine periódico, se nos presentan los pequeños universos de destacables creadores locales. Cada número cuenta con un punto de partida acorde al artista del que tratan, fieles también a su propio estilo, durante 10 preciosos minutos nos permiten acercarnos a ese pequeño mundo personal que rodea el trabajo de un creador, cuidando la luz, el entorno, el sonido, la música… en definitiva, todo. Un lujo en lo estilístico que además, resulta interesante y necesario para encontrar y conocer a esas personas que día a día viven su pasión.

Esperemos que estos tres ejemplos sean el inicio de una nueva forma de entender la televisión y de promover la cultura.

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